lunes, 21 de octubre de 2013

Cuento de suspenso, vida de un poeta

La autobiografía me fue revelando que había dedicado cada minuto de mi existencia a escribir sobre mi propia vida. La crisis existencial que por entonces venía experimentando se fue acrecentando al intuir que aquellas eran las últimas líneas. Si muero va a ser escribiendo.
 Y en un abrir y cerrar de ojos, el espejo que estaba situado enfrente mio reflejaba una anciano de pelo blanco consumido por la tinta y ojos profundos que inspiran paz y miedo de morir después de mil cuentos escritos. Y justo ahí fue cuando me di cuenta que pasé toda mi vida escribiendo y que lo perdí todo. Perdí años en un cuarto oscuro y con una vela tenue que apenas iluminaba mis hojas y mi tinta china. Hojas manchada de la sangre de mis ojos, cuando  pasaba semanas sin dormir terminando el capitulo mas largo de las crónicas de mi vida. Mi vida era la ficción  la vida que vivía era otra. No tenia vida. El espejo tenia manchas de sangre y mi rostro se tornaba moreteado.
Miraba el espejo y salia sangre de mi pecho, me estaba haciendo daño, mi propio lápiz era el que me asesinaba, caí en una especie de transición y en la realidad. Mil cuentos en uno solo, comprimidos en 50 años de oscuridad.
La tinta en sangre mancho mis crónicas y mis ojos dejaron de brillas, mis venas se tensaron y mi el espejo se rompió.  Abrí mis ojos. Y mis manos estaban moreteadas, estaba en una sala oscura, sin nadie. Con suero rojo.  Abrían experimentado con mi cuerpo? . De repente abrieron la puerta y el primer impulso fue cerrar los ojos para aparentar que seguía tal como si nada. Una sombra negra estaba allí  Quise detenerla pero entro en mí, el espejo se reparo y mis crónicas seguían invictas. Era la lucha de mi contra la oscuridad, clavarme el lápiz es una forma de despertar. Y la oscuridad impulsaba a escribir mil cuentos en uno solo, el ultimo milenio de la humanidad. La sombra era el demonio poseído en un cuerpo poeta para escribir el fin del mundo con mas prolijidad. Pero no soy un alma perdida y mi cuerpo aun vive, alma noble con integridad pura que quiere combatir contra su propia prosa. Debo revivir para rescribir la historia, merecemos morir en paz y merezco que mis 50 años se reviertan en un renglón salvador. Que proclame salvación. Que la sangre de mi corazón manche los mil cuentos asesinos y se conviertan en la tinta suerina invisible. Por que mi prosa extinta es la que escribo cuando el reflejo no me domina, ni sombras me inspiran. Soy mi propia inspiración y el espejo no es reflejo mío, sino es el reflejo de la luz que llevo adentro para combatir demonios  y soldados guerreros sin ideales.
Tras varios incidentes de lesiones el caso acabó en el juzgado, el magistrado ordenó el alejamiento perpetuo de la parte agresora, a pesar de todo el alma errante sigue visitando mi cuerpo en coma.
Soy el alma perdida que se posee por una entidad oscura que acaba en historias de terror, 50 años en coma escribiendo mi vida desde el mas allá un fin del mundo que intento evitar cuando me doy cuenta que estoy soñando, como van pasando los años. Hay semanas en las que nadie me visita, Aveces me visita la misma sombra oscura que se posa sobre mi cuerpo. El espejo que refleja mi cuerpo no es espejo. soy yo viéndome de frente, como la vida me consume sin mas nada que hacer. El suero es mi tinta, Tan trasparente que nadie me ve, ya me dan por muerto. El alma errante me consume y no me deja vivir, agrede mi cuerpo y me sumerge en el dolor de jamas poder abrir los ojos y contemplar mil cuentos escritos y el fruto de mi espiritu libre que quiere la paz para el mundo.

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